¿Qué me diría una persona con Autismo?
Quiero compartir con Uds. este texto, un extracto del libro titulado “Autismo. Manual Avanzado para Padres” de Francisco Javier Garza Fernández.
Ángel Riviére fue un psicólogo, respetado por muchos pero discutido por otros, que escribió muchos libros tratando el tema del autismo, no sólo quedándose con el concepto, sino, a través de investigaciones, en sus obras se anticipa a “adivinar” qué es lo que piensan del mundo y de nosotros las personas con autismo. De todas sus exitosas publicaciones, una de las más destacadas es aquella que hace referencia a nuestro post “¿Qué me diría un autista?”; sus conclusiones ciertamente dejan pensando a más de uno, sobre cómo es el maravilloso mundo autista.
1. Ayúdame a comprender mi entorno. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder. Dame orden, estructura y no caos.
2. No te angusties conmigo, porque haces que también me angustie. Respeta mi ritmo. Siempre podrás relacionarte conmigo si comprendes mis necesidades y mi modo especial de entender la realidad. No te deprimas, lo normal es que avance y me desarrolle cada vez más, aunque a veces tenga algunos retrocesos.
3. No me hables demasiado, ni tampoco rápido. Las palabras son “aire” que no pesa para ti, pero pueden ser una carga muy pesada para mí. Muchas veces no son la mejor manera de relacionarte conmigo.
4. Como otros niños y adultos, también necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. Hazme saber, de algún modo, cuándo he hecho las cosas bien y ayúdame a hacerlas sin fallos. Cuando tengo demasiados fallos me sucede igual que a ti: me irrito y termino por negarme a hacer las cosas.
5. Necesito más orden del que tú necesitas, que el medio sea más predecible de lo que tú requieres. Tenemos que negociar mis rituales para convivir.
6. Me resulta difícil comprender el sentido de muchas de las cosas que me piden que haga. Ayúdame a entenderlo. Trata de pedirme cosas que puedan tener un sentido concreto y descifrable para mí. No permitas que me aburra o permanezca inactivo.
7. No me invadas excesivamente. A veces, las personas son demasiado imprevisibles, demasiado ruidosas, demasiado estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo.
8. Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyo algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño. Pues tengo un problema de intenciones, no me atribuyas malas intenciones. Batallo para entender lo que está bien y lo que está mal.
9. Mi desarrollo no es absurdo, aunque no sea fácil de entender. Tiene su propia lógica y muchas de las conductas que llamas “alteradas” son formas de enfrentar el mundo desde mi especial forma de ser y percibir. Haz un esfuerzo por comprenderme.
10. Las otras personas son demasiado complicadas. Mi mundo no es complejo y cerrado, sino simple. Aunque te parezca extraño lo que te digo, mi mundo es tan abierto, sin tapujos ni mentiras, tan ingenuamente expuesto a los demás, que resulta difícil penetrar en él. No vivo en una “fortaleza vacía”, sino en una llanura tan abierta que puede parecer inaccesible. Tengo mucha menos complicación que las personas que se consideran normales.
11. No me pidas siempre las mismas cosas ni me exijas las mismas rutinas. No tienes que hacerte tú autista para ayudarme. ¡El autista soy yo, no tú!
12. No sólo soy autista. También soy un niño, un adolescente o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes o adultos a los que llamas “normales”. Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa.
13. Merece la pena vivir conmigo. Puedo darte tantas o más satisfacciones que otras personas, aunque no sean las mismas. Puede llegar un momento en tu vida en que yo, que soy autista, sea tu mayor y mejor compañía.
14. No me agredas químicamente. Si te han dicho que tengo que tomar una medicación, procura que sea revisada periódicamente por el especialista.
15. Ni mis padres ni yo tenemos la culpa de lo que me pasa. Tampoco la tienen los profesionales que me ayudan. No sirve de nada que se culpen los unos a los otros. A veces, mis reacciones y conductas pueden ser difíciles de comprender o afrontar, pero no es por culpa de nadie. La idea de “culpa” no produce más que sufrimiento en relación con mi problema.
16. No me pidas constantemente cosas por encima de lo que soy capaz de hacer. Pero pídeme lo que puedo hacer. Dame ayuda para ser más autónomo, para comprender mejor, pero no me des ayuda de más.
17. No tienes que cambiar completamente tu vida por el hecho de vivir con una persona autista. A mí no me sirve de nada que tú estés mal, que te encierres y te deprimas. Necesito estabilidad y bienestar emocional a mi alrededor para estar mejor. Piensa que tu pareja tampoco tiene culpa de lo que me pasa.
18. Ayúdame con naturalidad, sin convertirlo en una obsesión. Para poder hacerlo, debes tener tus momentos en que reposas o te dedicas a tus propias actividades. Acércate a mí, no te vayas, pero no te sientas como sometido a un peso insoportable. En mi vida, he tenido momentos malos, pero puedo estar cada vez mejor.
19. Acéptame como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de ser autista. Sé optimista sin hacerte “novelas” o “castillos en el aire”. Mi situación normalmente mejora, aunque por ahora no tenga cura.
20. Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación con los que llamas “normales”. Me cuesta comunicarme, pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social. Mi vida puede ser satisfactoria si es simple, ordenada y tranquila. Ser autista es un modo de ser, aunque no sea el normal o esperado. Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya “normal”. En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.
Agradezco al blog “Estimulación Temprana y Desarrollo Infantil” que me permitió leer tan bonito texto, se aprende mucho mucho de él.
Un beso
Lenka
Si te gusta nuestro blog, ingresa tu dirección de email y te avisaremos cada vez que tengamos algo nuevo que contar.
Comentarios
Siempre me ha gustado este escrito, lo he leído muchas veces y cada vez que lo leo que impacta mucho.
Besos,
Sencillamente maravillosa esta manera de hacernos ver las necesidades de nuestros hijos, Nico no es autista, pero este paso a paso tambien me enseña a entenderlo, creo que este texto es para todos, como en nosotros con la epilepsia,Gracias de corazon!!! Un gran abrazo, Sandy.
hola, soy educadora especial en bogota olombia y me interesaron sus articulos, por fabor quiero mas informacion para trabajar o que actividades puedo desarrollar con niños autistas. gracias
Hola, necesito mas informacion, yo vivo en houston, Tx y aqui no he encontrado ayuda para mi sobrina Aleysa, y ahora su hermanito menor se esta yendo de nosotros y no se que hacer, he buscado ayuda aqui en mi ciudad pero no he podido por favor ayudennos,
Hola, soy la orgullosa mama de Miguel, un nino autista diagnosticado hace 6 anos, no es la primera vez que leo este texto, en varias oportunidades ha llegado a mis manos, y en las diferentes oportunidades ha tenido en mi distintas reacciones, la primera vez fue recien diagnosticado mi hijo la verdad esa vez no lo entendi, no tenia ni idea de la enfermedad ni de lo me enfrentaria, la segunda vez fue como dos anos despues del diagnostico, y me mato, me dio tanta tristeza, rabia, desolacion, impotencia, de saber que mi hijo no podia expresarme todos esos sentimientos, y hoy que me lo consegui por casualidad, hoy siento tranquilidad, me siento feliz y agradecida con Dios por tener a Miguel a mi lado, no cambiaria a mi hijo, ni por el mas perfecto nino del planeta, ni hijo toca violin, practica karate( es cinta morada), es bilingue (habla y escribe perfecto ingles), el amoroso, amable, y sigue siendo un nino autista, nadie es perfecto, no creen, Papas que estan entrando en este mundo dificil y complicado, de una enfermedad donde nadie tiene respuestas, no decaigan, no se castiguen a si mismos, como todo en esta vida todo tiene una etapa de adaptacion, luego comenzaran a disfrutar de cada sonrisa y mirada de sus hijos,y veran que no hay nada mas hermoso y perfecto que los ojos de tu hijo reconociendote como papa o mama, su mirada es matadora, porque te ven con lo mas puro de su alma, con Ellos TODO ES GANANCIA NADA ES PERDIDA, HASTA CUANDO PIERDEN ES GANANCIA PARA ELLOS. besitos Kris






Todo lo que expone Riviére es real, y nosotros que vivimos el día a día con Danko y su autismo, lo sabemos.
por tu aporte……..le diré a tu hermano que lo lea y que sepa que fué publicado por ti.
Gracias hijita
Un beso grande……….tu mami, Vivi.